Ni siquiera lo notas, pero de pronto ella es parte de tu vida, parte de tu ser, es que nadie te avisa cuando es que se cruza la linea en que ella es otra persona y cuando ella es ya parte de tu vida diaria y tus necesidades.
Cada mañana me despierto y digo “ya terminamos”. Y con eso tratas de asumirlo, de seguir con tu vida, pero cada cosa que haces cada movimiento en tu rutina te la recuerda y te daña. No te concentras, no puedes continuar, ella ya no está y la necesitas cada día más.
¿Cuanto tiempo puedes soportar? ¿En que momento se acabará este dolor? Solo hay dos opciones o volver a sus brazos, sus mentiras y el dolor. O el olvido. Esa mágica cura que te salva la vida, pero que es tan difícil de encontrar.
¿Como lo hace ella? ¿Como sigue su vida sin más?, sin importarle nada. ¿Es que tiene otra persona?, quizá el olvido para ella llegó antes de que terminar, y por eso puede seguir viviendo. ¿O será que el orgullo puede más? De seguro tiene otro. No puedo entenderlo de otra forma.
Cada día es una tortura. Siempre intentando, siempre probando la forma de hallar esa cura mágica que me dejará volver a ser el que era. Volver a seguir mi camino sin importar nada más.
Te grito en silencio cada amanecer y cada noche, cada sueño es dedicado a ti. Pero mi alma se encuentra acorralada entre el dolor de no tenerte y el dolor que me causa el estar junto a ti. ¿Como puede alguien tomar la decisión?
¿Es mejor estar junto a ti, recibiendo tu indiferencia y dejando que me pases a llevar al desconocerme? ¿Es mejor estar sin ti, sufriendo, necesitando tus besos y sin poder funcionar sin ti?
La respuesta no la encuentro, ni creo que exista, al igual que la cura que solo es una idea inexistente. El olvido no existe, siempre estarás ahí, recordándome que ya no estas.