Hace unas semanas atrás tuve una discusión con una persona debido a que hizo comentarios fuera de lugar sobre mi, y como saben las personas que me conocen, yo respondí educada, pero duramente a sus dichos. Lo curioso es que días después llamé por teléfono a una “amiga”, que casualmente es la polola del individuo en cuestión; y ella me hizo ver lo molesta que estaba por las horribles cosas que le había dicho a su pololo, el cual, claramente me había “acusado” ¬¬. La discusión no era grave, ni había nada en especial en la diferencia de opiniones con el sujeto, pero ella consideraba grave el que me hubiese atrevido a discutir con él siendo ella su polola. Desde ese día que no se de mi “amiga”.
Lo que le acabo de relatar, es un claro ejemplo de lo que se denomina SPI, en su primer grado. Una condición que cada día se esparce más en nuestra sociedad, aunque siempre ha estado presente; y que en sus grados más altos, puede llegar a ser causa de violencia contra la mujer.
En un caso más cercano, otra amiga, tiene serios problemas con su familia, dado que se escapa de casa, ignora los consejos de su familia, y todo por un tipejo, que claramente la utiliza. Y se niega a escuchar razones. Este caso es un grado medio del SPI, y en este punto el curar el síndrome es en extremo difícil. Cabe destacar que en este caso la paciente tiene solo 17 años, mientras que su pareja tiene 21.
Es necesario tener conciencia de este mal, pocos lo reconocen, y si no es detenido en sus primeras etapas, se convierte en un circulo vicioso que puede llevar a los conocidos casos de parricidio (mal llamado “femicidio”). De ahí mi llamado a hacer campaña, publicitando este mal. Y dar a conocer los casos conocidos, para que quizá alguien que lo sufra pueda abrir los ojos y reconocer su problema.
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