El Ángel casi fue destruido. Con tus mentiras, con tus juegos, con tu desprecio, fuiste hiriéndolo.
El Ángel casi fue desaparece. Con tu arrogancia, con tu egocentrismo, con tu apatía, fuiste destrozando sus alas.
El Ángel casi muere. Con tus engaños, tu tortura y tu abandono, destrozaste su corazón.
Por días, semanas y meses el Ángel intentó curar sus heridas, pero cada vez que el Ángel mejoraba un poco, volvías a dañarlo.
Pero apareció ella, la persona más inesperada y decidió de pronto ayudar al Ángel con sus heridas, y volviste tu a terminar tu trabajo.
Por un momento pareció que lo hacías nuevamente.
Por un momento pareció que el Ángel caía derrotado.
Pero solo fue por un momento, porque esta vez el Ángel no estaba solo. Y aunque aún no sana por completo sus alas, estás se están curando, y cuando sus alas por fin terminen de sanar, podrá emprender el vuelo nuevamente, esta vez, abrazado junto a ella.

