Te di todo, te entregué todo, me lo jugue todo.
Lo que me dolió no fue tu rechazo, lo que me dolió no fueran tus palabras hirientes. Lo que me dolió no fue que me mintieras. Lo que me dolió no fueron tus burlas.
Lo que me dolió es que después de años escuchándote que esa vida no era para ti, años diciendo que tu nunca, años diciendo que no…
Sin ningún problema fuiste y le diste a otro eso que te pedí, eso por lo que te ofrecí todo. Eso tan simple, pero que sabías que era lo que me faltaba para estar completo. Y no solo se lo diste a otro,sino que me llamas un sábado por la mañana para decírmelo.
No bastaba con hacerlo, necesitabas decírmelo, necesitabas regodearte en tu crueldad. Sentir como destrozabas lo poco que quedaba de mi. Pero a pesar de todo eso, a pesar de lo diabólico de tu accionar hay algo que no lograste.
No se si fue porque mis ojos ya se habían secado con todo el daño que me hiciste, no se si fue porque aún no soy capaz de comprender que todo esto no es una horrible pesadilla y que de verdad está pasando, no se si sea tan simple como que ya no vales la pena.. pero no lloré.
La razón por la que no lloré quizá resida en otra parte, en algo mucho mas complejo, porque quizá después de todo lo que me has hecho, de todo lo que me has destrozado el alma; esto marque el final. El final del sufrimiento, el final del dolor.
Este de una u otra forma es el final de la historia. Se que ya no hay forma de volver a caer en ti, de una u otra forma lo que hiciste marcó un final, y ahora solo me queda un camino hacia adelante, y no se puede volver atrás.

