El silencio, puede ser algo necesario, algo que nos ayuda a concentrarnos, a pensar; pero, también puede ser un arma muy poderosa, y que es capaz de crear una herida muy grande.
¿ Qué fue lo que hice? ¿ Cuál fue ese terrible pecado? Me has privado del derecho a oírte, el derecho a compartir tus alegrías y tristezas, y lo peor, me niegas el privilegio de sentirte cerca.
Es una pena muy dura la que me has impuesto, una muy difícil de aceptar, pero lo es aún mas, al no conocer el motivo. He repasado en mi mente nuestras últimas conversaciones, una y otra vez, sin encontrar un motivo para tu determinación, una razón para perder una amiga.
Que lindas tardes pasé junto a ti, conversando, riendo, incluso discutiendo cuando pensamos distinto. Cuantas horas que pasé solo admirándote. Pero ahora todo es recuerdo, todo es pasado. Y solo queda aceptar el castigo, solo desearía saber el por qué.
Silencio
Lunes 6 Diciembre, 2004 por Alberto Calderón / Ángel Vengador
