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3°Parte “Las Plumas Negras”

Enrique no sabía que hacer, ya estaba por anochecer, no había comido nada en todo el día, por lo que comenzó a caminar en busca de algo que comer, y sin darse cuenta se encontró frente a la Iglesia de los Sagrados Corazones. Al ver el ajetreo, se acercó a preguntar que ocurría a alguien que se encontraba fuera.

-¿Qué pasó aquí? ¿Están remodelando?

-¿No lo sabe?, unos delincuentes destruyeron la Iglesia. Sacar los restos de las estatuas no ha sido muy difícil, lo realmente complicado a sido limpiar todas esas plumas negras, había tantas que realmente están en cada rincón de la Iglesia.

-¿Plumas Negras?
- Si, mire – dijo, mientras abría una gran bolsa negra de basura. – Están por todas partes.
- ¿Le molesta si me llevo algunas?
- ¡Tome las que quiera!
- Gracias.

Plumas negras, como en el departamento de Catalina. Siguió caminando rumbo a la plaza, una idea cruzó por su mente y tubo que comprobarla.

Al llegar al banco donde estuvieron sentados el día anterior pudo ver que a los pies del árbol que estaba a sus espaldas, había más plumas negras. “Sea quien sea el que trae las plumas, la siguió desde que pasamos por la iglesia.”

“Ahora iré a casa, pero ¿donde puedo buscar información sobre el origen de estas plumas?”

2°Parte “El Interrogatorio”

Los dos policías conversaban fuera de la sala de interrogatorios, mientras el café les ayudaba a pasar el frió.
- ¿Tu crees que sea culpable? La verdad es que no tenemos pruebas de que él sea el asesino.
- Confesará, créeme, tenemos testigos que los vieron discutir en público, y no forzaron la puerta para entrar al departamento de la chica, tiene que ser alguien con la llave como su novio.
- Quizá pero aún no encontramos la llave.
- Debe haberla botado… se quebrará. ¿Cuantas horas ha pasado ahí solo?
- casi diez horas.
- ¿No le han dado nada de comer o beber?
- Nada.
- Perfecto.
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1ºParte “La Iglesia”

El despertador sonó, y lo apagó por instinto, no tenía ganas de levantarse, solo quería seguir durmiendo, pero al volver a cerrar los ojos solo pudo recordar la tarde de ayer… Caminando de la mano con Catalina; desde la plaza de la Victoria, por la hermosa calle Independencia; soñando con proyectos de matrimonio y familia. Llegando al Parque Italia, ella con voz de enamorada y casi sin pensarlo, al ver la Iglesia de los Sagrados Corazones, le dice “¿Aquí podríamos casarnos, te gustaría?”. Él sin meditar y pasando a modo automático contestó: “¿Estás loca? – Mira esa cantidad de estatuas y símbolos que van contra todo lo que un cristiano cree. ¿Es que acaso no has entendido nada cuando te he explicado lo equivocada que está la Iglesia Católica ?”.

Solo cuando terminó de hablar se dio cuenta de lo que hacía, nunca notó que ella solo hablaba de su amor y no de la Iglesia en sí, ella solo vió un bonito lugar para una boda, y no una Iglesia Católica. Pero era demasiado tarde para evitar la tragedia, las lágrimas ya se estaban derramando, a pesar de las disculpas mientras estaban sentados en la plaza nada evitó el predecible final, ella estaba cansada de estos arrebatos y finalmente dijo:

“Tengo suficientes pretendientes como para aceptar esto, Carlos hace tiempo que me invita a salir y creo que aceptaré de una vez, me cansé de ti.”

Eso lo destruyó, entendía que se enojara, pero ¿que se fuese inmediatamente a los brazos de otro? Eso no es normal, no a menos que lo tuviese pensado desde antes, y de ser así, ¿por qué todos los planes para casarse y formar familia?, ¿un intento de hacer más dolorosa la separación?

Pasó la noche con estos pensamientos hasta que el sueño lo venció, ahora al despertar no estaba seguro de que era real o no, una mezcla de rabia y pena lo llenaba.

Vio la hora, era casi medio día, por suerte su trabajo era independiente por lo que podía tomarse el día, se levantó para recibir el periódico y lo dejó sobre la mesa de la cocina sin siquiera mirarlo.

Desayunó triste y lentamente, la casa estaba en silencio, de pronto un golpe fuerte y seco en la puerta, casi sin ánimo se acercó para abrir, por un instante pensó que era ella, pero rápidamente notó que esos golpes no eran de la delicada y bella Catalina, eran golpes masculinos. Abrió la puerta y rápidamente ingresaron unos hombres a la casa que gritaban mientras lo esposaban bruscamente. Él solo entendió “Está arrestado por el asesinato de Catalina Matiní”, luego todo se apagó.

Preludio

Fuertes resonaban los pasos, mientras con dificultad se acercaba a su casa, las pocas personas que aún había en las calles por la hora y el frío se corrían de su paso. El pensaba que por respeto, en realidad era para evitar el hedor a alcohol que dejaba en su torpe caminar. Con un altanero golpe a la puerta esperó sin éxito que le abrieran. Luchó con su bolsillo por unos minutos, hasta que la llave salió, y una nueva lucha con la cerradura le permitió entrar a su casa. La pequeña habitación de madera pobremente adornada y mal construida contrastaba con el equipo de música y la gran pantalla de televisión, como si no perteneciesen a ese lugar. Al ver que no había comida preparada no dudo en entrar al pequeño dormitorio, donde dormía su mujer.
Con increíble rapidez, dada su condición, tomó a la desdichada mujer desde el pelo y la levanto azotándola contra la pared, golpeando a pocos centímetros de la ventana por la que la luz de la luna iluminaba la violenta escena. Con furia exigió a la mujer que le preparara comida y la recriminó por no estar despierta esperándolo para cenar; las explicaciones que sin dinero no había nada de comer y que no podía saber que llegaría, dado que hace tres días que no llegaba a casa, solo lograron enfurecer más al agresor. Tras unos cuantos golpes y gritos que los vecinos fingieron nuevamente no oír, el hombre enojado abandonó la escena mientras la mujer intentaba arrastrarse de vuelta a la cama para poder descansar de la ya acostumbrada golpiza.
El silencio de la noche reinaba, y cada paso retumbaba mientras se alejaba de la casa, su caminar ya no era tan torpe, la adrenalina había disipado el efecto del alcohol. Tras unos metros sintió pasos que lo seguían, al girar solo era seguido por la oscuridad de la noche. La luz de la calle comenzó a parpadear para luego apagarse. Solo la luna daba una tenue luz a los pasos, luego un fuerte ruido, como si una gigantesca ave emprendiera el vuelo lo sobresaltó. Alerta buscó el origen del sonido a su alrededor, sin éxito. Aceleró el paso, estaba nervioso, se sentiría más tranquilo con unos tragos en el bar. La luz del poste siguiente le dio confianza, pero cuando esta se apagó miró sobre la luminaria y quedó espantado, por unos segundos no se movió, quería correr pero su cuerpo no respondía. El fuerte sonido se repitió y sirvió de partida para una carrera sin linea de llegada, solo corrió sin destino, el terror lo invadía.
A la mañana siguiente su cuerpo fue encontrado solo a dos cuadras de su casa, y sus manos una cuadra más allá, la policía al encontrar a la mujer inconsciente en su cama la llevó a un hospital, y el caso fue cerrado como defensa propia en un caso de violencia intrafamiliar.