Enrique no sabía que hacer, ya estaba por anochecer, no había comido nada en todo el día, por lo que comenzó a caminar en busca de algo que comer, y sin darse cuenta se encontró frente a la Iglesia de los Sagrados Corazones. Al ver el ajetreo, se acercó a preguntar que ocurría a alguien que se encontraba fuera.
-¿Qué pasó aquí? ¿Están remodelando?
-¿No lo sabe?, unos delincuentes destruyeron la Iglesia. Sacar los restos de las estatuas no ha sido muy difícil, lo realmente complicado a sido limpiar todas esas plumas negras, había tantas que realmente están en cada rincón de la Iglesia.
-¿Plumas Negras?
- Si, mire – dijo, mientras abría una gran bolsa negra de basura. – Están por todas partes.
- ¿Le molesta si me llevo algunas?
- ¡Tome las que quiera!
- Gracias.
Plumas negras, como en el departamento de Catalina. Siguió caminando rumbo a la plaza, una idea cruzó por su mente y tubo que comprobarla.
Al llegar al banco donde estuvieron sentados el día anterior pudo ver que a los pies del árbol que estaba a sus espaldas, había más plumas negras. “Sea quien sea el que trae las plumas, la siguió desde que pasamos por la iglesia.”
“Ahora iré a casa, pero ¿donde puedo buscar información sobre el origen de estas plumas?”

