Como es tradición, escribo sobre la navidad, como lo he hecho el 2005, 2006 y 2007. En esta ocasión quiero repetir el tema de los regalos, pero desde la otra perspectiva. Desde el punto de vista de el que regala y no de el que recibe.
Hace un par de semanas tuvimos una conversación con unos colegas sobre la natividad. Y pasamos por varios temas, el obvio es que la fecha de navidad, el 25 de diciembre, ni cerca está de la fecha del nacimiento real de Jesús, pero eso ya lo he tratado anteriormente.
El tema en el que profundizamos y quiero tratar acá es si un cristiano debe o no regalar cosas, puesto que estaría celebrando la navidad gringa y no la navidad cristiana.
La conclusión a la que llegué es que, la navidad, como celebración del nacimiento del salvador, nos entrega la excusa para poder regalar cosas que el resto del año no regalamos. Y es que no tenemos por costumbre el regalar algo, si no hay un motivo, y la navidad nos da ese motivo, y así podemos darle a nuestros seres queridos aquello que queremos darles.
La delgada linea que separa las dos navidades es el sentimiento de obligación. Cuando no quieres regalarle a alguien y te sientes “obligado a”, es la señal de alerta, te estás equivocando de navidad.
Y como este año me he puesto en el papel de regalador les dejaré dos regalitos y son dos partes de la Suite del Cascanueces de Tchaikovsky, la primera es la Danza de Mirlitones y la que sigue es la Danza China. Espero las disfruten y feliz natividad.
